Los que lleváis algún tiempo en este sector, recordaréis allá por los años 2008-2009, cuando empezaron a aparecer las primeras tecnologías de virtualización de escritorios. Todo el mundo pensábamos que si la virtualización de servidores suponía un boom enorme en las tecnologías de la información, la virtualización de escritorios supondría algo muchísimo más grande.

La verdad es que estamos a 2015 y ese supuesto cambio en la arquitectura de los PCs de usuarios no ha sucedido, o al menos, no de la forma que esperábamos. Si que es cierto que en los últimos tiempos se ha ido acelerando el cambio, pero aún así es bastante lento.

La pregunta que muchos nos hacemos es: ¿porqué no han crecido las implantanciones de VDI de forma exponencial dadas las ventajas que suponen? En mi opinión, quizás podrían ser algunos de los factores más importantes estos:

  • Coste. En España pocas empresas tienen imputaciones de costes por departamentos y no hay una clara valoración de costes OPEX y CAPEX. Por tanto, el ahorro de costes en operaciones queda completamente diluido, porque si se mira sólo el coste CAPEX es muy elevado y complicado de justificar.
  • Mala gestión del cambio. Los proyectos de VDI no es sólo llevar al CPD mis equipos de usuarios, si no un cambio en la metodología de trabajo, que muchas veces no se gestiona adecuadamente.
  • Se ignora en los proyectos al elemento más importante de este cambio, al usuario, el impulsará o frenará todo si no le empatiza la solución.
  • Se tiende a trasladar las arquitecturas de aplicaciones tal y como están en el mundo físico, lo cual termina generando unos costes de operación altísimos, por un diseño incorrecto debido a un pobre análisis de las necesidades del cliente. Tratar de gestionar 500 PCs, cada uno con sus aplicaciones propias, vía plantillas, termina generando un montón de «setas» que hay que mantener.

El resultado de esto suele ser una catástrofe a nivel de la compañía y termina o con un proyecto parado, o con un proyecto metido con calzador, que termina suponiendo un «dolor» tanto para usuarios, como para los administradores.

Obviamente, el futuro de las implantaciones de VDI, independientemente de la tecnología, pasa por que algunos de estos factores anteriores, se solucionen, así que probablemente de aquí a 2017, las tendencias que me imagino están próximas, podrían ser:

  1. Usar VDI no implicará gestionar todas tus aplicaciones a través de la propia tecnología, sobre la capa de acceso a escritorios y de aplicaciones (que serán independientes o al menos lo intentarán), la mayoría de los fabricantes propondrán una capa de acceso común para los usuarios, donde seleccionar a que acceder. Un workspace común, que muchos ya ofrecen.
  2. La parte cliente sobre PC o thin client, pierde peso, respecto a soluciones de dispositivos móviles, como por ejemplo, Surface de Microsoft.
  3. Equipo virtualizado basado en Linux y aplicaciones que deban ser sobre Windows, a través de gestores de aplicaciones windows tradicionales
  4. Cambios en la arquitectura hardware, apoyado en soluciones de hiperconvergencia, para permitir un coste contenido y acotado en el crecimiento.
  5. Implantación de escritorios persistentes, con las ventajas de los no persistentes, pero la posibilidad de una gestión mucho más avanzada.
  6. ¿Nuevos players en el juego?, ¿KVM?.

Como veis, el futuro que vemos desde mi punto de vista, parece que se basa en escritorios muy sencillos, pero con una gestión o presentación externa de aplicaciones a través de soluciones tradicionales (evolucionadas eso sí), o migración a entornos web en aquellas que sean posibles. Quizás para 2017 no lo podamos tener en el mercado, pero parece claro, que la tendencia es cada vez más desligarse del S.O. de equipo de usuario, para dar importancia a aquello que lo requiere, las aplicaciones.

La pregunta que muchos os hacéis, ¿es el futuro llevar a un proveedor cloud mis PCs de usuarios?  Sinceramente, creo que la respuesta es NO. Y no es por motivos tecnológicos, son simples motivos operacionales.

Hacer un despliegue para 1.000 PCs es muy sencillo si sólo tuviésemos una imagen que mantener y si los 1000 usuarios usasen las mismas aplicaciones. ¿Os imagináis lo que representa administrar un entorno con 1.000 usuarios y por ejemplo, 300 aplicaciones, o que muchas de esas apps las usen tan sólo uno o dos usuarios? Administrar este entorno para un proveedor cloud es un auténtica locura. Los recursos que necesitará para eso, son incluso más que los que necesitaríamos en nuestra propia compañía para gestionar esos desktops en un entorno tradicional.

Así que este entorno para despliegues más allá de 30, 40 o 50 usuarios no será operacional realmente, hasta que a los propios clientes se les permita inyectar en paquetes sus propias aplicaciones y llevar la gestión de las mismas.

Entonces, llegados a ese punto, tener los escritorios en un proveedor cloud será razonable y no una guerra constante con el soporte del proveedor. Mientras tanto, es posible plantear soluciones VDI, pero siempre administradas por el propio cliente.

Es decir, en resumen, todo pasa por la adaptación de las aplicaciones a un modelo de negocio basado en el cloud. Mientras tanto, un futuro 100% cloud o híbrido, está muy lejos.

Espero vuestras aportaciones en forma de comentarios, ya que este es un tema que siempre genera mucho debate 🙂

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