Los seres humanos somos psicológicamente muy complejos y también lo somos a nivel de inteligencia. Os habrá sucedido, como a mi, encontrar a personas muy hábiles para hacer una determinada labor pero que luego tienen problemas para comunicarse o viceversa: muy hábiles para las relaciones sociales pero a la hora de trabajar cometer numerosos fallos.

En 1983 Howard Gardner propuso la teoría de las inteligencias múltiples. Gardner propone que el ser humano no tiene una sola inteligencia sino que existen, al menos, 8 tipos de inteligencia: lingüístico-verbal, lógica-matemática, espacial, musical, corporal cinestésica, intrapersonal, interpersonal y naturalista. Así no se nos debe hacer extraño que alguien que sea un crack moviéndose en espacios complejos luego sea un desastre para seguir el ritmo musical.

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Esta complejidad científica aplicada a nuestro mundo nos puede aportar luz y nos humaniza sobre limitaciones que todos podemos tener. Voy a comentar qué 5 aspectos valoro más en los profesionales TIC cuando los entrevistamos para Ncora. Las indico por orden de importancia, aunque es algo, lo sé, muy subjetivo 🙂

1. Talento. Esta palabra tan usada para rellenar espacios y que nos puede sonar, según cómo a humo, es la clave entre un perfil que hace grande a la empresa y otro perfil que te hunde la empresa. Suele ser una mezcla de inteligencia aplicada al trabajo con buenas dotes de comunicación y habilidad para ser resolutivo. Lógicamente implica también un grado elevado de compromiso y dedicación, pero la clave seguramente es la efectividad en las tareas encomendadas. Una mezcla, ya veis, muy compleja.

De las mil startups que han surgido en Palo Alto, aquellas que tenían gente con muchísimo talento han llegado a ser un Google o un Apple y tantas otras con gente con buena voluntad y poco talento para los negocios se han quedado por el camino.

2. Comunicación. Nuestra profesión es muy dada a estar delante de un equipo escribiendo, leyendo, chateando y volvernos un tanto autistas. He conocido a mucha gente en nuestro sector que les pones a hablar en una situación con un problema y huyen por todos los medios. Cuando existe un problema lo mejor es hablar mucho con las diferentes partes implicadas: hablando se entiende la gente. Una persona que tiene buenas dotes de comunicación amplía su techo laboral y puede llegar a ser un muy buen director técnico o director de operaciones, aportando un valor tremendo a la empresa.

3. Implicación. Si quien escribe es el empresario, esta habilidad puede sonar a negrero, pero tomad, si podéis, por la buena acepción lo que aquí explico. Nuestra profesión, lamentablemente, no es una ciencia exacta y donde pensábamos que teníamos una tarea simple (virtualizar un servidor de ficheros) resulta que se alinean los astros y tenemos un pollo descomunal.

Es muy loable el compromiso del profesional ante un problema, su análisis, la comunicación del mismo y la propuesta de diferentes soluciones para resolverlo satisfactoriamente y en el mínimo tiempo posible. En ocasiones toca alargar la jornada de forma imprevista y renunciar al descanso o incluso a estar con la familia, algo que tantos de vosotros habréis hecho y no siempre se puede recompensar económicamente. Para mí es signo inequívoco de ser un buen profesional.

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4. Autonomía. Hay personas que son terriblemente dependientes. Para hacer cualquier cosa necesitan una orden o una confirmación. Denotan poca seguridad en lo que hacen y, al final, acaban siendo un peso para la organización. La experiencia nos da seguridad en hacer las tareas, desde poca hasta mucha complejidad y eso se debe plasmar en una gran autonomía para llevarlas a cabo, molestando al coordinador lo menos posible y, a su vez, aportando al equipo y al negocio un gran valor.

5. Documentación. Ya sé que es pedir un imposible. Muchas de las personas que trabajan en TIC están peleadas con documentar e incluso me atrevería a decir que están peleadas con el diccionario de la RAE. Asesinos de la RAE tenemos a nuestro alrededor más de los que nos gustaría ¿verdad? Hay profesionales que hacen muy bien su trabajo pero luego explicarlo no saben.

Cuando alguien ha hecho una labor o se plantea hacerla y la sabe documentar es un signo inequívoco de control sobre las tareas a ejecutar. Saber qué hay que tener en cuenta y por qué orden. Si encima no hace faltas de ortografía y lo pone en un word bien bonito es para hacerle un monumento.

Y vosotros, ¿qué valoráis de los perfiles TIC?

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