El pasado domingo cumplí 47 añazos, así que podéis llamarme «viejoven» y todas esas cosas, entre otros insultos ilustres que se os ocurran si consideráis que este post es una salvajada. Pero tenía ganas de escribirlo y, como nadie me lo ha prohibido y sabéis que soy muy animal, pues allá voy…

Partimos de la premisa de que todo en este país cuesta muchísimo de cambiar. La Administración y la Universidad son entes muy poco ágiles que ponen en último término su verdadera misión: la de ofrecer un servicio a los estudiantes, a los ciudadanos y, en definitiva, a la sociedad para la que están diseñados.

Primer problema: Plan de estudios Obsoleto.


Todos los que habéis estado en la universidad, hayáis acabado o no, seguramente coincidiréis conmigo en la poca practicidad de la formación académica. Por norma general, es evidente que ninguna empresa suele participar en el diseño de los planes de estudios.

Como punto positivo podemos destacar que alguien que ha acabado una carrera universitaria, normalmente es alguien con unas altas capacidades de aprendizaje. Luego podremos hablar de excepciones, que seguro que las hay; pero si alguien ha finalizado una Ingeniería de Informática de Sistemas, por ejemplo, muy probablemente tonto no será y gozará de una gran capacidad para aprender cualquier cosa que se le eche en un entorno del mundo TIC.

Para ejemplificar mi argumentación, aquí tenéis un plan de estudios de una universidad a distancia totalmente puntera como la UOC:

http://estudios.uoc.edu/es/grados/ingenieria-informatica/plan-estudios

Se trata del grado de ingeniería informática. ¿Me queréis decir qué hacen aquí asignaturas como Álgebra, Lógica, Análisis matemático Estadística? Y ni rastro de virtualización, cloud computing o hiperconvergencia… Terrible.

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Creo que los 3 o 4 años en los que un estudiante se consagra en cuerpo y alma a estudiar la carrera deberían enfocarse de un modo muy distinto, eliminando muchos contenidos teóricos sin sentido y también añadiendo horas de contacto real con la empresa. Si la carrera dura tres años, sería genial que dos años transcurrieran en la universidad y un año -o al menos la mayor parte de un año- debería invertirse en un proyecto de plan de carrera donde se demostraran los conocimientos y se pusieran en práctica, bien en una consultora como Ncora, bien en el entorno de un cliente final.

Si hoy un Ingeniero de Sistemas sale de la universidad sin saber cómo instalar VMware, cómo se monta un Active Directory, cómo se configura una red en Cisco, cómo se trabaja con Bases de Datos de Microsoft, Oracle o IBM, cómo diseñar una arquitectura básica de seguridad de una empresa ni qué es un puñetero RAID-5, ¿me queréis explicar para qué le ha servido todo ese tiempo en la universidad? Y, por supuesto, un titulado también tendría que tener conocimientos de Linux y de libre distribución en general.

Está claro que no hay tiempo material para que alguien aprenda todo lo que he comentado en profundidad, ok? Pero sí que debería tener una visión global sobre qué es un CPD de una empresa y cómo se configura, así como saber implementar de modo básico todas estas cuestiones. Luego, durante su trayectoria profesional, ya profundizará en los temas que le apasionen más o en aquellas cuestiones que su empleador le diga. La parte de gestión de proyectos deben tener también más peso. Probablemente, un ingeniero dirigirá a diferentes estudiantes de FP y le conviene mucho desarrollar su inteligencia emocional y su visión de proyecto global, sabiendo en detalle también qué hace cada quién y cuánto tiempo debería llevarle.

En mi caso, si contrato a un ingeniero de sistemas recién titulado, ya sé que el pobre sabe 0 de lo que se cuece en el entorno de mis clientes. Y si sabe algo, es porque se ha buscado la vida fuera de la universidad, haciendo trabajos extra mientras estudiaba. Sé que va a ser una persona que va a tener facilidad para aprender conceptos y el manejo de productos complejos. Luego, ya si tiene ganas de trabajar o le han educado adecuadamente en su casa, va por otra vía.

Segundo problema: Reciclaje de los profesores.

Hay otro problema grave, además del plan de estudios, y son los profesores. Seguramente, un profesor de historia del arte, de filosofía y otras carreras similares, poco van a tener que reciclarse durante su vida de profesor. Si lo hace, es por pasión y no por obligación. Platón es Platón y un vaso es un vaso, como diría un gran estadista contemporáneo 🙂 Sin embargo, un profesor universitario de grado de informática, ¿qué sabe de la vida real en una empresa? ¿Ha trabajado en ella? ¿Sabe qué preocupa a los responsables TIC? ¿Va a saber formar a sus estudiantes para que sirvan de ayuda a los equipos TIC reales de las empresas de hoy, 2015, a punto de entrar en el 2016?

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Probablemente, las respuestas a todas estas preguntas son las peores que podemos esperar. Un profesor de informática debería tener un fuerte componente de reciclaje regulado por ley; exactamente igual que se recicla un formador que imparte cualquier producto que se implementa en la vida real, VMware, Oracle, Cisco, Linux, etcétera.

Entiendo que los profesores tienen un poder de decisión limitado: son unos mandados que tienen que impartir los contenidos de una asignatura con su mejor saber hacer y no pueden inventarse los contenidos. Pero éste es un problema que debería abordarse.

Tercer problema: la Administración.

Dios creó el mundo en 6 días, al séptimo descansó y el octavo pensó que todo era demasiado fácil y puso a la Administración para dar tormento y que la rueda no girase tan rápidamente.

¿Es tan complicado llamar a las empresas, llamar a los profesores, llamar a los estudiantes, llamar a consultoras del mundo TIC y hacerles dialogar? Seguro que sería de mucho provecho. Hace poco, desde la UIB se llamó a diversas empresas a poner en común los déficits de sus estudiantes y se elaboró un documento muy guapo donde se indicaba todo aquello que debía mejorarse.

Los planes de estudios están para crear profesionales que salgan lo más preparados posible al mundo laboral y no para sacar a personas con una serie de conocimientos que, en su mayoría, no van a servir para absolutamente nada. Y van a salir, por tanto, con un déficit notable de conocimientos que sí que deberían tener.

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Sin embargo, imaginad qué supondría revolucionar el plan de estudios de informática y adaptarlo a la vida real. Y luego readaptarlo cada 4 años como máximo porque esto «va que vuela», como bien sabéis. Tantas administraciones, tantos eslabones en una cadena de mandos decisorios para que, finalmente, nadie se preocupe de lo realmente importante: el valor del tiempo de las personas que se forman.

Y tú, ¿qué opinas de este tema? ¿Te afecta? Seguro que hay cuestiones que no compartes conmigo y que estaré encantado de escuchar. Te agradeceré que dejes un comentario en este post. 

Me despido de todos vosotros hasta 2016. Muchas gracias por seguir leyéndome! 🙂

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