Tras más de 20 años trabajando en el mundo TIC he visto un poco de todo y, a pesar de que tengo claro que cada vez sé menos, quería escribir algo sobre la evolución personal de la gente de sistemas, por si le sirve de reflexión a alguna persona.

En este «oficio» tenemos el problema de empezar muy jóvenes, probablemente vocacionalmente y que nos apasiona mucho el tema técnico. Esto está genial y mientras se tienen veintitantos o treintitantos trabajar en temas técnicos puede ser divertido.

No obstante llega una edad en que se empiezan a tener cargas familiares, empiezan a aparecer canas, el carácter probablemente también se nos va agriando… en definitiva que nos vamos haciendo mayores. Y aquí nos tenemos que plantear si queremos, con 40, 50 y 60… seguir haciendo trabajos de técnico.

Hace unos años, en una instalación de una EVA de HP vino uno de los técnicos senior que era un hombre bastante mayor y me quedé un poco impresionado. Ostras yo con esa edad no querría estar arreglando cacharros…

Pero hay algo que nos puede y nos empuja al tema técnico, ese frikismo, pasión por lo tecnológico, llamémosle como queramos. Y probablemente va muy en contra de nuestra carrera y nuestra evolución en la empresa.

Si nos empecinamos en que nuestro perfil sea exclusivamente técnico llegaré el día en que alguien menos preparado que nosotros y más joven se encargue de la organización y la dirección de los proyectos y nos veamos «traicionados» por la empresa.

¿Qué valor aportamos con una determinada edad a nuestra organización? Mi consejo es que maduremos profesionalmente y nos atrevamos con nuevas tareas, probablemente ajenas a lo que somos expertos pero que, en cuanto las hagamos nuestras, harán que nuestro perfil profesional crezca y se haga más sólido y válido para la dirección corporativa.

Por supuesto en esta evolución también hay una mejora de poder adquisitivo y de gestión de nuestro tiempo. Nos alejamos de la primera línea de fuego y nos quedamos en un plano de mayor responsabilidad y más en el mundo de la gestión de los proyectos y de las ideas.

Nuestra experiencia es importante. Las batallas acumuladas en tantos años de trabajo seguro que permiten a nuestra empresa o nuestro proyecto mejorar y hacer bien aquello que antes se hacía regular o peor.

Claro que para evolucionar tenemos que alejarnos de ese lugar tan cómodo donde nos encontramos ahora.

Y para finalizar un vídeo para que reflexionéis sobre este tema, que me pasó mi amigo Xavier Genestós, con un título muy sugerente: ¿Te atreves a soñar?

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