Es muy probable que el título de este post os extrañe, dado que no incita a pensar en nada vinculado ni con el mundo laboral ni con el tecnológico; no sin razón. Aunque en realidad existe una relación.

Siempre estamos leyendo sobre productos nuevos, sobre la evolución de las soluciones, sobre las ventajas que aportan a la competitividad de nuestra empresa para que destaquemos sobre el resto. Pero la vida me ha enseñado que no hay que perder nunca la visión retrospectiva, ya que es el mejor indicador de lo que se ha avanzado y conseguido. Éste es el objetivo del post: un viaje imaginario al año 2000.

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Concretamente, un viaje hacia el 23 de febrero de 2000. Recuerdo perfectamente que estábamos recuperándonos de la cantidad de trabajo que había supuesto el «Efecto 2000» o, mejor dicho, el miedo que causó el anuncio de una gran avalancha de problemas técnicos. Ya sé que a muchos os sonará a chino, esto del «Efecto 2000», pero para los que llevamos unos años en el sector y tenemos canas nos arrebató el sueño durante unos meses. 

En aquella época, recuerdo que me estaba enfrascando en un problema tecnológico nuevo: necesitábamos más «chicha» para la demanda de accesos web y debíamos ser capaces de tener una escalabilidad para soportar picos de carga en grandes acontecimientos que solían dejarnos las webs «out». Sí, ya sé que hoy en día es tremendamente fácil, pero estamos hablando de 16 años atrás. Nadie pensaba en el crecimiento exponencial que tendría la navegación web. ¡Si hacía nada que acababa de aparecer el CSS y le habíamos dado una patada al JSSS de Netscape!

Hacía muy pocos meses que COMPAQ había comprado a Digital, empresa mítica en el mundo TIC porque, además de popularizar Ethernet o la venta online, inventó cosas «tan poco aplicadas hoy en día» como la tecnología de clúster. Lo que no sabía COMPAQ es que, unos meses después, se fusionaría con HP y terminaría desapareciendo casi como marca comercial.

Aún recuerdo la primera cabina de almacenamiento que vi: una COMPAQ (Digital) StorageWorks 8000 que podía llevar discos de 18.2 Gb. Pero eran carísimos, así que los más comunes eran de 9.1Gb a 7.200 rpm:

¿Y las MSA 1000? Aquellas primeras SAN entry-level que sólo se podían configurar vía CLI 🙂

Es tremenda la evolución que se ha producido en nuestro ámbito profesional durante los últimos 15 años o, si queréis, simplemente en los últimos 5. Por este motivo, nuestro oficio es, sin duda, el que requiere invertir más tiempo fuera del trabajo a la profesión porque, de otro modo, sería imposible seguir con este ritmo de desarrollo.

Y vosotros, ¿tenéis recuerdos tecnológicos de hace más de 10 años? ¡Compartidlos con nosotros!

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